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 Valencia Basket dio un paso de gigante dentro de la fase regular de la Liga Endesa tras vencer por 62-65 en el Santiago Martín de Tenerife. Pese a las bajas y el cansancio acumulado, el equipo sacó el orgullo para competir hasta el final y acabar llevándose un triunfo vital de cara a afianzar el segundo puesto de la clasificación y depender se sí mismo para acabar primero.

Un triple de Van Rossom, una canasta de Sikma y un tiro libre de Oriola. Esa fue toda la producción ofensiva del Valencia Basket en el primer cuarto, donde el equipo acabó con -3 de valoración. Afortunadamente, pese a la falta de ideas y los errores ofensivos, el Valencia Basket supo apretar los dientes en defensa para no decir adiós al partido en esos minutos iniciales en los que los malos porcentajes de tiro -1/10 (10%) en tiros de 2 y 1/8 (12%) en triples- a punto estuvieron de dejarles sin opciones ante el primer clasificado de la competición (14-6; min. 10).

Pero el Tenerife tampoco tenía su día, como se confirmó en un segundo acto donde la desventaja se estiró ligeramente hasta los nueve puntos (18-9; min. 13). Pero a partir de ahí el Valencia Basket, que seguía con muchos problemas en ataque, echó el resto bajo su aro y en el rebote para frenar por completo la ya limitada producción de su rival. Eso le permitió empezar a remar para dar la vuelta a la situación con más carácter y ganas que buen juego.

Aún así fue suficiente pues, con un parcial de 2-15 en los siguientes minutos, los de La Fonteta lograron volver a ponerse por delante. Pero no sólo eso, sino que se fueron al descanso con su máxima renta en el electrónico tras un dos más uno de San Emeterio (20-24; min. 20). Nadie diría que en la pista estaban el primero contra el segundo clasificado, pero este era el escenario y a él había que adaptarse.

Pero la decoración cambió tras el paso por los vestuarios. Si antes habían dominado las defensas, ahora fueron los ataques los que se desataron en la reanudación. Llegaron los de Pedro Martínez a ponerse siete arriba con un triple de Van Rossom (25-32; min. 22), a lo que los locales respondieron con un 10-3 liderados por Bogris (34-35; min. 25). El Valencia Basket volvió atascarse pero seguía aferrándose con uñas y dientes al partido. O lo que es lo mismo, con San Emeterio y Oriola, que recogieron el testigo de Dubljevic para oxigenar al equipo en ataque. El primero, incluso, se permitió acabar el cuarto con un triple desde más de veinte metros que puso a su equipo por delante antes de los últimos diez minutos (43-45; min. 30).

No terminaría ahí el festival de San Emeterio, que a base de varios dos más uno mantuvo a raya a un Iberostar en el que, ahora, era Fran Vázquez el que hacía daño en la pintura (49-54; min. 33). La renta todavía subiría ligeramente a una máxima de seis puntos tras los triples de Dubljevic y Rafa Martínez que ponían las cosas muy de cara teniendo en cuenta la baja anotación del choque (56-62, min. 38). Apretó entonces el Iberostar y, en apenas 40 segundos, se colocó a dos puntos tras una pérdida de Sikma (60-62; min. 39).

Tocaba volver a sufrir. Los nervios se apoderaron de ambos equipos, que fallaron los siguientes cuatro ataques hasta que Bogris cometió falta personal sobre Dubljevic a 30 segundos del final. Anotó los dos el montenegrino (60-64) para asegurar el triunfo después de que Doornekamp fallará el triple en la siguiente acción. Para el análisis queda la surrealista última posesión de los taronja con dos décimas por jugarse.

Fuente: SuperDeporte. F. Escudero